{"id":137,"date":"2006-07-09T18:56:39","date_gmt":"2006-07-09T18:56:39","guid":{"rendered":"http:\/\/joaquimdiario.pisa-bcn.net\/?p=137"},"modified":"2006-07-09T18:56:39","modified_gmt":"2006-07-09T18:56:39","slug":"el-pianista-polanski-devuelve-toda-su-verdad-al-holocausto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joaquimdiario.es\/?p=137","title":{"rendered":"?El pianista?, Polanski devuelve toda su verdad al Holocausto"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>La obra cinematogr&aacute;fica de Roman Polanski es, ya desde los inicios en su Polonia natal, uno de los conjuntos de referencia del cine contempor&aacute;neo. Casi ning&uacute;n g&eacute;nero es ajeno a su filmograf&iacute;a, y en casi todos ha dejado profunda huella. Sus t&iacute;tulos se articulan a modo de un puzzle diverso pero que una vez reunido, nos devuelve la imagen de un hombre reflexivo, progresista y preocupado por su tiempo, en fuerte contraste con la aureola de play boy inconsciente que ha acompa&ntilde;ado su vida personal desde que se convirti&oacute; en un personaje p&uacute;blico.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>Como director, y al igual que en el caso de Stanley Kubrick, Polanski gusta de clavar su mirada incisiva sobre temas que otros han dejado aparentemente trillados, pero que &eacute;l recupera con vigor desnud&aacute;ndolos de todos los lugares comunes con que directores adocenados y limitados los han recubierto en filmes anteriores, y devolvi&eacute;ndoles as&iacute; su pureza y energ&iacute;a.<\/span><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>Si con &ldquo;Espartaco&rdquo; Kubrick fue capaz de transformar lo que deb&iacute;a haber sido una pel&iacute;cula de &ldquo;romanos&rdquo; cualquiera en el m&aacute;s hermoso grito por la libertad jam&aacute;s rodado, Polanski con &ldquo;El pianista&rdquo; (estrenada en Espa&ntilde;a en diciembre de 2002, y proyectada en televisi&oacute;n por TV3 el viernes pasado), devolvi&oacute; toda la dignidad cinematogr&aacute;fica a un tema hasta ahora abordado demasiado al gusto hollywoodiense: el Holocausto jud&iacute;o.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos visto como Steven Spilberg y su &ldquo;La lista de Schindler&rdquo; acaparaban honores, monopolizando la condici&oacute;n de director y film que mejor y m&aacute;s seriamente hab&iacute;an abordado el tema del Holocausto en toda la historia del cine. En realidad, &ldquo;la lista de Schindler&rdquo; es una pel&iacute;cula llena de trampas, pensada, armada y desarrollada sobre los patrones tradicionales que Hollywood maneja para conseguir &eacute;xitos de taquilla. Detr&aacute;s de Spilberg han venido cosas peores, evidentemente &ndash;las imitaciones del &eacute;xito son siempre peores que el original-, incluida la est&uacute;pida y oportunista &ldquo;La vida es bella&rdquo;, del infumable payaso Roberto Begnini.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>El reto de Polanski era pues grande. Filmar el Holocausto de un modo que se rescatara el tema del adocenamiento, del oportunismo y hasta de la payasada, y hacerlo creando a la vez una soberbia obra cinematogr&aacute;fica, era una tarea que parece fuera del alcance del cine contempor&aacute;neo. Y sin embargo, Roman Polanski lo consigui&oacute; con &ldquo;El pianista&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>La historia real de Wladyslaw Szpilman, un joven y brillante pianista jud&iacute;o de la Varsovia de 1940, y su lucha por sobrevivir tras perder a su familia y a su mundo, su dolor y su esperanza -reflejados maravillosamente en el rostro de ese impresionante actor que es Adrien Brody-, fueron los materiales con los que Polanski -eficazmente secundado por un gui&oacute;n s&oacute;lido y compacto, a la antigua usanza, de Ronald Harwood-, teji&oacute; una reflexi&oacute;n honda y serena, sin efectismos ni truculencias, no ya sobre el Holocausto y el nazismo, sino acerca de la condici&oacute;n humana y sus manifestaciones hacia adentro y hacia fuera. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>Porque m&aacute;s importante que las cosas que le pasan al personaje que interpreta Adrien Brody, son sus reacciones las que sostienen el peso de la historia y las que nos conmueven hasta emocionarnos: su pianista es un joven culto, amable, educado, triunfador, que vive en un mundo burgu&eacute;s perfecto, protector; un universo que se ve truncado de repente por la vesania de unas bestias con aspecto humano que irrumpen en su vida &ndash;y en la de millones de europeos- como verdaderos jinetes del Apocalipsis. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>El pobre pianista no entiende nada de lo que ocurre ante sus ojos asombrados; impotente &ndash;como todos-, asiste al despliegue del terror, al asesinato caprichoso, a la locura absurda como orden impuesto. Reducido a la condici&oacute;n de animal que lucha por seguir viviendo, Szpilman, escondido en mil agujeros, sobrevivir&aacute; durante cinco a&ntilde;os entre las ruinas de Varsovia gracias a la ayuda de algunas personas, jud&iacute;os y gentiles polacos, y sobre todo gracias a su enorme buena suerte. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>El encuentro &ndash;ver&iacute;dico- con el oficial alem&aacute;n que por amor a la m&uacute;sica decide ayudarle a seguir viviendo, redondea en cierto modo el mensaje de que la vida humana depende de un hilo tan fr&aacute;gil que basta un soplo para romperlo &ndash;y por tanto, todo cuanto se relaciona con la existencia carece de sentido-, pero a la vez tambi&eacute;n la certeza de que el hombre es capaz de salir adelante incluso en las peores situaciones si halla solidaridad y calor en otros semejantes. La m&uacute;sica en este caso, crea un puente espiritual entre dos hombres en principio tan distintos, pero que se descubren capaces de compartir una misma emoci&oacute;n, una misma a&ntilde;oranza de la belleza y el repudio por lo que est&aacute;n viviendo.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span>En el caos todo es posible. Incluso sobrevivir gracias a un enemigo.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La obra cinematogr&aacute;fica de Roman Polanski es, ya desde los inicios en su Polonia natal, uno de los conjuntos de referencia del cine contempor&aacute;neo. Casi ning&uacute;n g&eacute;nero es ajeno a su filmograf&iacute;a, y en casi todos ha dejado profunda huella. 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