{"id":173,"date":"2006-07-13T20:37:17","date_gmt":"2006-07-13T20:37:17","guid":{"rendered":"http:\/\/joaquimdiario.pisa-bcn.net\/?p=173"},"modified":"2006-07-13T20:37:17","modified_gmt":"2006-07-13T20:37:17","slug":"del-estado-social-al-estado-penal-por-que-estan-ardiendo-los-suburbios-de-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joaquimdiario.es\/?p=173","title":{"rendered":"Del Estado social al Estado penal (por qu\u00e9 est\u00e1n ardiendo los suburbios de Par\u00eds)"},"content":{"rendered":"<p><span>REVUELTA URBANA EN FRANCIA <\/span><span>Del Estado social al Estado policial<\/span><span>Josep Ramoneda<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><span>EL PA&Iacute;S 8-11-2005 <\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp;<span>1. &quot;Los mediadores est&aacute;n hechos para dialogar; las fuerzas de seguridad, en primer lugar, para detener a los delincuentes: es &eacute;ste quiz&aacute; el verdadero cambio y el origen de los actuales enfrentamientos&quot;. Esta cita es de un art&iacute;culo del ministro franc&eacute;s del Interior, publicado el s&aacute;bado en el diario Le Monde. En el argumento de Nicolas Sarkozy est&aacute; el fondo de la cuesti&oacute;n: la globalizaci&oacute;n ha otorgado al poder econ&oacute;mico la capacidad normativa tanto en lo jur&iacute;dico como en lo moral. La ley del mercado se ha convertido en un territorio aut&oacute;nomo sobre el que, entre la impotencia y la hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica, los Gobiernos est&aacute;n dejando de actuar. Es un proceso lento que empieza en los a&ntilde;os setenta, al final de las tres d&eacute;cadas gloriosas del bienestar europeo. El Estado se ha ido apartando de las responsabilidades en materia econ&oacute;mica y ha ido renunciando a compensar los efectos colaterales de la l&oacute;gica del mercado. Esta ausencia amenazaba con debilitar por completo su autoridad: &iquest;de qu&eacute; sirve el Estado si no nos protege de los vaivenes de un sistema econ&oacute;mico cada vez m&aacute;s inestable y de m&aacute;s alto riesgo que se ha llevado por delante las fronteras y los valores que compon&iacute;an nuestros marcos de referencia y adscripci&oacute;n?<\/span> <!--more--> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>La dejaci&oacute;n del Estado ha obligado a los ciudadanos a buscar soluciones biogr&aacute;ficas a contradicciones sist&eacute;micas (Ulrich Beck) sin que muchos de ellos est&eacute;n en condiciones de encontrarlas. En una globalizaci&oacute;n por concentraci&oacute;n, caracterizada fundamentalmente por la aglomeraci&oacute;n de ciudadanos en los espacios urbanos y en las zonas m&aacute;s habitadas, como ha explicado Zygmunt Bauman, no hay territorios vac&iacute;os -no hay para&iacute;sos coloniales- a los que mandar a los residuos humanos que genera todo orden social. <\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp; <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>En este contexto, el Estado ha descubierto en la seguridad la legitimaci&oacute;n perdida al dejar de cumplir la demanda de los ciudadanos como Estado social. Y las palabras de Sarkozy son transparentes: del Estado social estamos pasando al Estado penal, un modelo, por otra parte, ya ensayado en Estados Unidos y del que Europa siempre hab&iacute;a querido desmarcarse. Con la seguridad en el centro del discurso pol&iacute;tico -en un retorno a la idea hobbesiana de Estado-, todas las disputas por el poder pasan por este punto. Con lo cual se est&aacute; jugando permanentemente con fuego. Presentar a la izquierda como demasiado tolerante, con la ayuda de los medios de comunicaci&oacute;n que llenaron de sucesos los minutados de los telediarios, fue la estrategia de Jacques Chirac para derrotar a Lionel Jospin. Chirac se sali&oacute; con la suya, pero Jean-Marie Le Pen pas&oacute; a la segunda vuelta. Cundi&oacute; la alarma. Por arte de magia las noticias de violencia y delincuencia desaparecieron de los telediarios. Pero la extrema derecha ya hab&iacute;a conseguido que los partidos pol&iacute;ticos hicieran suya su agenda. La seguridad vuelve a estar ahora en el centro de la pugna entre Sarkozy y Villepin por la herencia chiraquiana. Estas subastas siempre son de alto riesgo. A Sarkozy se le fue la mano y Dominique de Villepin esper&oacute; a que la violencia suburbial se comiera a su adversario. Cuando los dos han querido corregir sus irresponsabilidades la mecha hab&iacute;a prendido. <\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp; <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>2. Si la seguridad es el &uacute;nico horizonte del Estado, no es extra&ntilde;o que la violencia aparezca como respuesta de los m&aacute;rgenes. Es una manera de existir, de salir en el telediario, que es lo que da carta de naturaleza en la sociedad medi&aacute;tica. Con sus acciones lo que est&aacute;n intentando precisamente estos j&oacute;venes es integrarse. Existir en el panorama franc&eacute;s. Y lo hacen de una manera muy caracter&iacute;stica de la cultura francesa: por la v&iacute;a del No, del rechazo. Lo explicaba un joven de 18 a&ntilde;os a Jos&eacute; Mar&iacute;a Mart&iacute; Font: &quot;Nos gusta vernos luego en la televisi&oacute;n. Nos hace sentir orgullosos&quot;. El nihilismo -la destrucci&oacute;n como forma de existir- es una manera de estar en una sociedad que ha preferido no saber de ellos y que s&oacute;lo les reconoce cuando queman coches. Como tampoco es extra&ntilde;o que las fuerzas de seguridad, que ven a los pol&iacute;ticos en una subasta para ver qui&eacute;n es m&aacute;s macho, tengan la sensaci&oacute;n de que todo les est&aacute; permitido. Y, cuando esto ocurre, en Francia acostumbra a emerger lo que Achille Mbembe llama &quot;el lado oscuro&quot; de la Rep&uacute;blica: el racismo de Estado. <\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp;<span>La enorme dificultad de integrar a los inmigrantes de segunda y tercera generaci&oacute;n, los hijos y nietos de los que participaron de los a&ntilde;os gloriosos, demuestra la tendencia de los Gobiernos y de las sociedades a no querer ver problemas que llevan a&ntilde;os configur&aacute;ndose. Son franceses y se sienten frustrados porque se les exige lo que no se pide a los dem&aacute;s franceses. El racismo cotidiano est&aacute; ampliamente extendido y magreb&iacute;es y subsaharianos llevan la peor parte. Un curr&iacute;culo con estas se&ntilde;as de identidad va directamente a la basura. Los problemas de clase se duplican con los problemas de origen. La penalizaci&oacute;n es doble: por pobres, por su piel, sus nombres y apellidos. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Toda movida es terreno abonado para agitadores, pero es insuficiente reducir el problema a la manipulaci&oacute;n de los j&oacute;venes por parte de grupos organizados. Al fin y al cabo, lo que est&aacute; ocurriendo estos d&iacute;as no es m&aacute;s que un cambio de escala en un rito de protesta recurrente -la quema de coches- que tiene incluso algunas citas habituales en el calendario franc&eacute;s. El aumento y la extensi&oacute;n de la violencia ha hecho que se tomara conciencia de un problema que en absoluto es nuevo. Para afrontarlo, Andr&eacute; Glucksmann reclama con raz&oacute;n &quot;m&aacute;s atenci&oacute;n a las palabras&quot;. No se puede generalizar: ni son todos los j&oacute;venes, ni son todos delincuentes. Por lo menos se distinguen tres tipos de pr&aacute;cticas violentas: la violencia contra ellos mismos, porque tiene mucho de violencia suicidaria la destrucci&oacute;n de las escuelas, de los escasos servicios de estos barrios, de los coches de sus familias; la violencia contra los dem&aacute;s, como expresi&oacute;n de rechazo a una sociedad que les esquiva; y la violencia como juego, que tambi&eacute;n existe: mi banda cotiza m&aacute;s que la tuya, a imagen y semejanza de las burbujas financieras. <\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp;<span>3. Los procesos de cambio, a partir de la llamada globalizaci&oacute;n, acent&uacute;an el desamparo del individuo que ha perdido el marco natural de su biograf&iacute;a: un trabajo, un barrio, unos amigos, una cultura, unas instituciones de acogida. Entramos en un mundo de ciudadanos a la intemperie. La combinaci&oacute;n de la renuncia paulatina del Estado a intervenir en las din&aacute;micas econ&oacute;micas para paliar los efectos m&aacute;s desigualitarios, de la p&eacute;rdida de referencias de gente que se siente descolocada porque, sin tiempo a elaborarlo, han cambiado los par&aacute;metros de su existencia, y del movimiento constante de ciudadanos en busca de futuro, que recorren el camino inverso al del periodo colonial, augura que lo que ha ocurrido estos d&iacute;as s&oacute;lo es un ensayo. O una repetici&oacute;n, porque cosas parecidas han ocurrido en ciudades norteamericanas, alemanas o inglesas. La paradoja de la situaci&oacute;n es que el Estado demediado actual necesita estos conflictos para legitimarse como Estado penal, es decir, para reforzarse a costa del miedo de los ciudadanos.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>REVUELTA URBANA EN FRANCIA Del Estado social al Estado policialJosep Ramoneda EL PA&Iacute;S 8-11-2005 &nbsp;1. &quot;Los mediadores est&aacute;n hechos para dialogar; las fuerzas de seguridad, en primer lugar, para detener a los delincuentes: es &eacute;ste quiz&aacute; el verdadero cambio y el origen de los actuales enfrentamientos&quot;. 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