{"id":183,"date":"2006-07-13T21:12:02","date_gmt":"2006-07-13T21:12:02","guid":{"rendered":"http:\/\/joaquimdiario.pisa-bcn.net\/?p=183"},"modified":"2006-07-13T21:12:02","modified_gmt":"2006-07-13T21:12:02","slug":"el-imperio-y-las-revoluciones-naranja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joaquimdiario.es\/?p=183","title":{"rendered":"El Imperio y las Revoluciones Naranja"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Las recientes elecciones en Ucrania y los primeros escarceos &quot;revolucionarios&quot; en Bielorrusia han vuelto a poner sobre la mesa el ciclo &ndash;inacabado, al parecer- de lo que se ha dado en llamar las Revoluciones Naranja, fen&oacute;meno que desde hace algunos a&ntilde;os viene cambiando gobiernos y reg&iacute;menes en la Europa del Este y otras zonas del antiguo bloque sovi&eacute;tico.<\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Se conoce como Revoluciones Naranja los movimientos pol&iacute;ticos tendentes a desalojar del poder en esos pa&iacute;ses a los restos de la antiguas nomenklaturas comunistas locales, all&iacute; donde &eacute;stas hab&iacute;an conseguido seguir controlando las nuevas rep&uacute;blicas surgidas del estallido de la URSS. A una primera etapa de tanteo y colaboraci&oacute;n norteamericana con la mayor&iacute;a de esos reg&iacute;menes &ndash;a menudo, meras satrap&iacute;as corruptas garantes de los privilegios de las viejas castas burocr&aacute;ticas locales-, le ha sucedido la aplicaci&oacute;n de la estrategia del domin&oacute; bajo la excusa del &quot;impulso a la democratizaci&oacute;n&quot;: una tras otra van cayendo las fichas del lado estadounidense, tras breves &quot;revoluciones populares&quot; que suelen desencadenarse en protesta contra procesos electorales trucados (los &uacute;nicos que en realidad han conocido esos pa&iacute;ses, por otra parte). <\/span><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>El patrocinio estadounidense sobre los movimientos &quot;revolucionarios&quot; Naranja no es casual, y a&uacute;n menos fruto de un inter&eacute;s especial de la Aministraci&oacute;n Bush por la extensi&oacute;n de la democracia y sus principios a los pa&iacute;ses del antiguo bloque comunista. Para los EEUU, las Revoluciones Naranja son el m&eacute;todo m&aacute;s r&aacute;pido y seguro de expulsar del poder a las viejas guardias ex comunistas, a menudo oportun&iacute;sticamente travestidas en nacionalistas o populistas y casi siempre vinculadas de una u otra manera a la nueva Rusia. No es un dato menor que muchos de los l&iacute;deres Naranja provengan a su vez de las mismas burocracia estatales ex comunistas a las que derriban, y que por tanto est&eacute;n tan implicados como sus antecesores en la represi&oacute;n pol&iacute;tica y la corrupci&oacute;n generalizada.<\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>A fin de revestir de respetabilidad democr&aacute;tica la substituci&oacute;n de una fracci&oacute;n por la otra, el proceso suele camuflarse como dec&iacute;a bajo la capa de movimientos ciudadanos supuestamente espont&aacute;neos en reclamo de libertades democr&aacute;ticas y de una gesti&oacute;n limpia de los asuntos p&uacute;blicos. En realidad las masas movilizadas acostumbran a ser m&aacute;s bien escasas y por lo general procedentes de las clases medias: suelen ser peque&ntilde;os propietarios, profesionales de cierto nivel y estudiantes universitarios; es decir, forman parte de sectores sociales con expectativa de ganancia en el cambio pol&iacute;tico. Por el contrario, los sectores populares acostumbran a defender el estatus quo, temerosos de que la &quot;liberalizaci&oacute;n total&quot; pol&iacute;tica y econ&oacute;mica que propugnan los Naranjas acabe de desguazar lo poco que queda de sus derechos y conquistas de &eacute;poca sovi&eacute;tica. Son los medios de comunicaci&oacute;n de masas globalizadores, y en especial las grandes cadenas televisivas norteamericanas, quienes se encargan de transmitir al mundo la sensaci&oacute;n de que la ciudadan&iacute;a de un pa&iacute;s entero se ha vestido de naranja y se ha echado a la calle exigiendo libertad y democracia, cuando realmente quienes se movilizan no suelen ser m&aacute;s all&aacute; de algunos miles de personas.<\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>El nombre de Revoluci&oacute;n Naranja proviene de Ucrania, y hace referencia al derrocamiento del r&eacute;gimen proruso de &eacute;se pa&iacute;s por un movimiento auspiciado por los EEUU y, secundariamente, por la Uni&oacute;n Europea. En realidad todos los actores principales de la tragicomedia, incluidos los opositores V&iacute;ktor Y&uacute;senko y Julia Timosenko, hab&iacute;an ostentado altos cargos de gesti&oacute;n y responsabilidad pol&iacute;tica en el r&eacute;gimen derribado, perteneciendo a la nomenklatura ex comunista local. Las diferencias principales entre quienes llegaban al poder y quienes eran arrojados de &eacute;l son generacionales &ndash;los &quot;revolucionarios&quot; Naranja son siempre m&aacute;s j&oacute;venes y por tanto, m&aacute;s ambiciosos-, y sobre todo tienen que ver con los compromisos exteriores y padrinos internacionales respectivos. El color naranja fue el que adoptaron los partidarios de Y&uacute;senko y de esa especie de Lady Mcbeth que es Julia Timosenko, y pronto algunas zonas principales de Kiev se ti&ntilde;eron con &eacute;l, sobre todo ante las c&aacute;maras de televisi&oacute;n extranjeras.<\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>En realidad, y bastante antes de que tomaran nombre en Ucrania, las Revoluciones Naranja ya se hab&iacute;an ensayado con &eacute;xito similar en otros pa&iacute;ses. Se dice que, cronol&oacute;gicamente, la primera de todas ellas fue el derribo de Mijail Gorbachov y su substituci&oacute;n por Boris Yeltsin tras el intento de golpe de Estado de los nost&aacute;lgicos de la era sovi&eacute;tica. Probablemente EEUU tuvo mucho que ver con la ca&iacute;da de Gorbachov y la voladura final del Estado sovi&eacute;tico, pero hay que recordar que su &eacute;xito no hubiera sido tan completo sin el entusiasmo, la estupidez y la colaboraci&oacute;n seguramente inconsciente que le prestaron quienes a&uacute;n se segu&iacute;an considerando comunistas sovi&eacute;ticos y quienes en ese momento dec&iacute;an serlo o se hab&iacute;an aliado con ellos. La opereta tragic&oacute;mica que fue el asalto de los yeltsinianos al Parlamento ruso puso digno colof&oacute;n a aquella etapa, y abri&oacute; la era de la Nueva Rusia actual.<\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>En puridad, la primera revoluci&oacute;n Naranja que responde al arquetipo descrito antes fue el derribo del presidente georgiano Edvard Schevernaze, quien antes fuera &uacute;ltimo ministro de Asuntos Exteriores sovi&eacute;tico. La expulsi&oacute;n del poder de Schevernaze se realiz&oacute; mediante un audaz y nada espont&aacute;neo golpe de mano de impecable factura leninista en cuanto a su concepci&oacute;n y desarrollo; bastaron algunos miles de manifestantes para pasar directamente desde la protesta callejera a la ocupaci&oacute;n de los centros de poder institucionales del pa&iacute;s, y todo ello pr&aacute;cticamente sin haber tenido que disparar un tiro. <\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Antes ya se le hab&iacute;an acumulado a Schevernaze tal cantidad de problemas &#8211; entre los reales y los fabricados por sus enemigos-, que el propio interesado se mostr&oacute; aliviado cuando un avi&oacute;n le condujo al exilio en Mosc&uacute;. Entre los problemas inducidos no era el menor el separatismo nacionalista y guerrero de algunas regiones del pa&iacute;s, reaparecido por ensalmo y bien pertrechado gracias a las consabidas agencias especiales norteamericanas, que tan eficientemente miman y operan esta clase de conflictos en Europa y aleda&ntilde;os. No hay que decir que el nuevo r&eacute;gimen georgiano surgido tras el derrocamiento de Schevernaze se apresur&oacute; a prestar vasallaje a EEUU, y George Bush pudo gozar pronto de una visita triunfal a su capital, Tiflis, con ba&ntilde;o de masas &ndash;modestas en n&uacute;mero, pero masas al cabo- incluido, ofrecido por los nuevos dirigentes pol&iacute;ticos de la &quot;democratizada&quot; Georgia.<\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Luego les toc&oacute; el turno a las Rep&uacute;blicas ex sovi&eacute;ticas de Asia Central, aunque aqu&iacute; la mayor&iacute;a de gobernantes han sabido resistir los primeros asaltos, usando a fondo la represi&oacute;n (Uzbekistan, Kirguizistan) y lig&aacute;ndose lo m&aacute;s estrechamente posible a Rusia (Kazajist&aacute;n). En realidad, es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de tiempo que les derriben tambi&eacute;n a ellos las Revoluciones Naranjas que el Departamento de Estado USA les tiene adjudicadas. <\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Ahora es Bielorrusia quien est&aacute; viviendo el inicio de su particular Revoluci&oacute;n Naranja. De repente, todos los focos informativos se han centrado en este pa&iacute;s supuestamente a consecuencia de la celebraci&oacute;n de unas elecciones fraudulentas (tan fraudulentas como todas las que se han celebrado all&iacute; desde siempre, por otra parte). Los EEUU y la UE acaban de descubrir que el r&eacute;gimen bielorruso, que encabeza desde hace casi dos d&eacute;cadas Anatoli Lukachenko, es una dictadura represora y corrupta, dirgida por antiguos bur&oacute;cratas sovi&eacute;ticos; de inmediato se han comenzado a arbitrar sanciones, y se ha hecho llegar a la ONU la exigencia de su ca&iacute;da.<\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Un problema importante: la oposici&oacute;n en Bielorrusia es tan absolutamente min&uacute;scula que sus convocatorias apenas re&uacute;nen a algunas decenas de personas; es probable que a sus primeras concentraciones p&uacute;blicas hayan asistido m&aacute;s periodistas occidentales que manifestantes. Ni siquiera hay unas siglas organizativas con una cierta trayectoria que agrupen a los disidentes. As&iacute; que los grandes medios europeos y anglosajones han tenido que comenzar a difundir intensamente im&aacute;genes y entrevistas con supuestos l&iacute;deres opositores a Lukachenko, de los que el mundo nada sab&iacute;a un mes atr&aacute;s. Algunos incidentes con la polic&iacute;a antidisturbios del r&eacute;gimen tienen toda la apariencia de haber sido provocados intencionadamente, a fin de ser filmados y ofrecidos al mundo como prueba de cargo contra Lukachenko y su r&eacute;gimen.<\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>El bielorruso est&aacute; resultando por tanto un caso mod&eacute;lico de Revoluci&oacute;n Naranja, en cuanto contiene en grado extremo todos los ingredientes que permiten definirla como tal: la fabricaci&oacute;n de una oposici&oacute;n pol&iacute;tica inexistente antes, el uso desaforado de los medios de comunicaci&oacute;n de masas para crear opini&oacute;n p&uacute;blica mundial favorable al cambio, grandes intereses econ&oacute;micos internacionales empe&ntilde;ados en tomar las riendas del pa&iacute;s, necesidades geoestrat&eacute;gicas de EEUU y sus socios&#8230; <\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>En el caso concreto de Bielorrusia, el inter&eacute;s por &quot;democratizar&quot; ese pa&iacute;s (pobre y carente de recursos propios) reside exclusivamente en dos factores: su condici&oacute;n de paso obligado para los oleoductos y gaseoductos rusos hacia Europa, y el deseo coincidente de EEUU y la UE de liquidar el &uacute;ltimo r&eacute;gimen vasallo de Rusia en el continente europeo.<\/span><\/p>\n<p><span>&nbsp;<\/span> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>No es de extra&ntilde;ar por tanto que el color naranja sea hoy el color de moda entre los partidos derechistas europeos: en poco tiempo lo han adoptado el Partido Popular espa&ntilde;ol y el PSD portugu&eacute;s, entre otras organizaciones conservadoras y reaccionarias europeas. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las recientes elecciones en Ucrania y los primeros escarceos &quot;revolucionarios&quot; en Bielorrusia han vuelto a poner sobre la mesa el ciclo &ndash;inacabado, al parecer- de lo que se ha dado en llamar las Revoluciones Naranja, fen&oacute;meno que desde hace algunos a&ntilde;os viene cambiando gobiernos y reg&iacute;menes en la Europa del Este y otras zonas del&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-183","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-c50-mondo-cane"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/183","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=183"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/183\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=183"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=183"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}