{"id":260,"date":"2006-08-23T20:47:56","date_gmt":"2006-08-23T20:47:56","guid":{"rendered":"http:\/\/joaquimdiario.pisa-bcn.net\/?p=260"},"modified":"2006-08-23T20:47:56","modified_gmt":"2006-08-23T20:47:56","slug":"de-maragall-a-montilla-fin-de-una-epoca-en-la-politica-catalana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joaquimdiario.es\/?p=260","title":{"rendered":"De Maragall a Montilla. Fin de una \u00e9poca en la pol\u00edtica catalana"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\"> <strong><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"images\/stories\/mragall_montilla.jpg\" border=\"1\" alt=\"mragall_montilla\" title=\"mragall_montilla\" hspace=\"5\" vspace=\"5\" width=\"187\" height=\"124\" align=\"left\" \/>&nbsp;<\/em><\/strong>  <\/div>\n<div align=\"left\"> <em><strong>Publicado originalmente en Izaronews, junio 2006<\/strong> <\/em> <\/div>\n<p align=\"justify\"> Dicen que en pol&iacute;tica los adversarios de uno se clasifican en enemigos, enemigos irreconciliables, y compa&ntilde;eros de partido. Seguramente &eacute;sa es la lecci&oacute;n que habr&aacute; extra&iacute;do Pasqual Maragall de su etapa como presidente de la Generalitat de Catalunya.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> La decisi&oacute;n de Maragall de no presentarse como cabeza de lista socialista a las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas catalanas, pone punto final a todo un per&iacute;odo de la pol&iacute;tica catalana y espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea. Maragall era el &uacute;ltimo representante de una generaci&oacute;n que, desde or&iacute;genes y perspectivas muy diferentes entre s&iacute;, lider&oacute; la Transici&oacute;n y afirm&oacute; en lo substancial los diferentes proyectos pol&iacute;ticos a&uacute;n vigentes en todo el pa&iacute;s.  <\/p>\n<p>  <!--more--> <\/p>\n<p align=\"justify\"> Desde la famosa foto de La Moncloa que sell&oacute; el pacto Mas-Zapatero, Maragall ha sido un pol&iacute;tico con el cargo amortizado, o al menos eso es lo que pretend&iacute;a el acuerdo cerrado entonces. En reciprocidad a la colaboraci&oacute;n de CiU en desatascar el carro del Estatut &ndash;que ellos mismos hab&iacute;an metido previamente en el atolladero, a causa de la imposici&oacute;n de sus exigencias soberanistas en el texto aprobado por el Parlament-, se instrumentaba la devoluci&oacute;n del poder pol&iacute;tico en Catalunya a quienes se creen sus leg&iacute;timos detentadores, la derecha nacionalista catalana.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Una vez m&aacute;s, el PSOE ha incurrido en el error de imponer la supeditaci&oacute;n de la pol&iacute;tica catalana a intereses estrat&eacute;gicos de alcance espa&ntilde;ol. En realidad, al pactar con CiU el Gobierno Zapatero busca mucho m&aacute;s que un apoyo parlamentario en el que basar una nueva mayor&iacute;a en Las Cortes. Lo que CiU le abre adem&aacute;s es una v&iacute;a de conexi&oacute;n y consenso con los grandes poderes que manejan Espa&ntilde;a. Se trata de &ldquo;calmar&rdquo; a los grandes grupos de presi&oacute;n, alarmados por algunas iniciativas del gobierno Zapatero demasiado &ldquo;izquierdistas&rdquo; para su gusto. Ah&iacute;, en ese intento de tender puentes y establecer consensos con los poderes f&aacute;cticos catalanes y espa&ntilde;oles, es donde CiU resulta insustituible como socio.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero Maragall ha sido siempre un gato con muchas vidas, y aunque seg&uacute;n parece desde la ruptura obligada del Tripartito el presidente catal&aacute;n percibi&oacute; claramente que sus posibilidades de optar de nuevo a la presidencia de la Generalitat eran muy reducidas, no ha cejado hasta el &uacute;ltimo momento de insistir en postularse como continuador de la obra iniciada hace dos a&ntilde;os y medio, cuando el autotitulado &ldquo;Gobierno catalanista y de izquierdas&rdquo; desaloj&oacute; a la derecha nacionalista del poder en Catalunya. Es por ello que Maragall apost&oacute; tan fuerte en el refer&eacute;ndum del Estatut: sab&iacute;a que su futuro pol&iacute;tico estaba indefectiblemente unido al resultado de &eacute;ste.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Aparentemente al menos, el domingo pasado Maragall gan&oacute; la apuesta. Es por eso que seg&uacute;n dicen, la noche del refer&eacute;ndum el presidente catal&aacute;n estaba &ldquo;euf&oacute;rico&rdquo;. La derrota aplastante del &ldquo;Frente del Rechazo&rdquo; &ndash;como Josep Ramoneda ha llamado a los partidos del No al Estatut- hab&iacute;a pulverizado cualquier oposici&oacute;n pol&iacute;tica previsible&#8230;salvo la procedente de su propio partido. Quedaba adem&aacute;s el enorme agujero negro de la abstenci&oacute;n, y &eacute;se tambi&eacute;n ha terminado pasando factura.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Y es que lo que finalmente ha decidido a Maragall a tirar la toalla ha sido la suma de dos factores: el acoso y derribo al que le ha sometido el aparato de su partido &ndash;y por tanto, la seguridad de que no podr&aacute; contar con &eacute;l llegado el momento-, m&aacute;s la casi certeza de que el electorado catal&aacute;n de izquierdas continuar&aacute; qued&aacute;ndose en casa en n&uacute;mero creciente cuando se celebren las pr&oacute;ximas auton&oacute;micas. Demasiado riesgo junto. Las posibilidades de ganar eran m&iacute;nimas, y Maragall ha debido pensar que no val&iacute;a la pena jugarse el prestigio acumulado a lo largo de una dilatada carrera pol&iacute;tica apost&aacute;ndolo entero en una &uacute;nica convocatoria electoral.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Durante los dos d&iacute;as siguientes a la celebraci&oacute;n del refer&eacute;ndum, Maragall ha intentado por todos los medios conseguir el apoyo de su partido, o al menos llegar a un pacto de no agresi&oacute;n con el aparato. De nada sirvi&oacute; la intermediaci&oacute;n de Narc&iacute;s Serra, ni la propuesta del todav&iacute;a President catal&aacute;n de someterse a unas primarias internas. Tampoco el que ofreciera a Jos&eacute; Montilla -primer secretario del PSC y caballo al que el aparato lo ha apostado todo-, formar ahora un t&aacute;ndem electoral que fuera allanando el camino de &eacute;ste a una futura candidatura a la presidencia de Generalitat. Con todo, s&oacute;lo se rindi&oacute; Maragall cuando la noche del martes, en un &uacute;ltimo intento de llegar a un compromiso, llam&oacute; a Montilla y &eacute;ste declin&oacute; atender la llamada por hallarse en una &ldquo;cena importante&rdquo;; el comensal de Montilla, por cierto, era el dirigente de ERC Joan Puigcerc&oacute;s.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Quemados todos los puentes, el mi&eacute;rcoles Pasqual Maragall deb&iacute;a hacer p&uacute;blica su renuncia; y efectivamente la hizo, aunque obviamente a su manera. Iconoclasta y travieso,<span>&nbsp; <\/span>Maragall aprovech&oacute; la ocasi&oacute;n para devolver algunas de las<span>&nbsp; <\/span>humillaciones recibidas. Sucedi&oacute; que mientras los medios informativos y la clase pol&iacute;tica hac&iacute;an c&aacute;balas sobre el momento y el modo en que Maragall transmitir&iacute;a oficialmente su decisi&oacute;n de no optar a un segundo mandato como presidente de la Generalitat, &eacute;ste le dio la &ldquo;exclusiva&rdquo; a un ni&ntilde;o de 12 a&ntilde;os durante una visita a un colegio del barrio de Horta, en Barcelona; el chaval simplemente le pregunt&oacute; al todav&iacute;a President si pensaba volver a presentarse, y Maragall le contest&oacute; escuetamente: &ldquo;no&rdquo;. A partir de ah&iacute;, comenzaron las carreras en las redacciones y despachos de los medios y las reuniones de urgencia de los pol&iacute;ticos. Pero una vez m&aacute;s, Pasqual Maragall les hab&iacute;a vuelto a madrugar a todos.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Definitivamente, en las pr&oacute;ximas auton&oacute;micas catalanas el cabeza de cartel socialista ser&aacute; Jos&eacute; Montilla. Sobre el ex alcalde de Cornell&agrave; de Llobregat hay consenso amplio, aunque pocos se atrevan a decirlo en voz alta: Montilla no tiene ni la capacidad ni la preparaci&oacute;n que requiere el puesto al cual opta, ni desde luego la calidad intelectual que es exigible para ostentar una dignidad semejante; en ninguno de esos terrenos resiste la comparaci&oacute;n con Pasqual Maragall. Ambicioso y hasta un punto vanidoso s&iacute; ha resultado serlo Jos&eacute; Montilla, y en dosis inesperadas en una personalidad tan menguada. En fin, un buen amigo m&iacute;o y militante socialista que le ha tratado personalmente me manifestaba su asombro porque este hombre, vistas sus facultades y condiciones, hubiera llegado a ser promovido a alcalde de su ciudad; a partir del ejercicio de dicho cargo, a mi amigo cualquier cosa ya le parece posible en el futuro de Montilla.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Obviamente, parapetado tras Jos&eacute; Montilla y tirando de los hilos estar&aacute; el aparato del PSC con Miquel Iceta como mentor y manager del candidato, y aspirante por su parte al papel de gran mu&ntilde;idor de la pol&iacute;tica catalana durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. La de Iceta es otra carrera pol&iacute;tica no menos sorprendente que la del actual ministro de Industria. Miquel Iceta es todo menos un personaje que pueda llegar a resultar atractivo en un escenario pol&iacute;tico normalizado: la encarnaci&oacute;n pura del apparatchik gris y carente de relieve personal, tortuoso y maleable seg&uacute;n soplan los vientos. Sabiamente enquistado en una maquinaria partidaria entregada con pasi&oacute;n al puro tacticismo, Iceta ha conseguido finalmente llegar a dominar todas las palancas. La desideologizaci&oacute;n en que hoy viven los partidos facilita carreras as&iacute;.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Algunos sectores medi&aacute;ticos afines han comenzado ya a propalar que el perfil &ldquo;charnego&rdquo; de Montilla movilizar&aacute; a su favor el voto de las poblaciones y barrios inmigrantes (hasta diez puntos inferior a la media en el refer&eacute;ndum sobre el Estatut). Ser&iacute;a sencillamente milagroso que as&iacute; ocurriera. Si Pasqual Maragall incorporaba a la candidatura socialista catalana un plus de votos &ndash;ciudadanos que nunca votar&iacute;an socialista, pero que s&iacute; votaban a Maragall- por encima de los votos que el partido obten&iacute;a sin &eacute;l, a una lista encabezada por Montilla es muy posible que le ocurra justamente lo contrario: conseguir&aacute; menos votos que los que el PSC tiene por s&iacute; mismo en las auton&oacute;micas. La imagen de persona no cualificada que proyecta Montilla pasar&aacute; factura.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Paralelamente, parece m&aacute;s que probable que ese perfil que al parecer se quiere remarcar (&ldquo;es uno de los nuestros, un inmigrante&rdquo;) acabe por tener un efecto contraproducente, al actuar como movilizador de los sectores m&aacute;s xen&oacute;fobos del nacionalismo catal&aacute;n, dispuestos a evitar a toda costa que un &ldquo;extranjero&rdquo; presida la Generalitat.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span> <\/p>\n<p align=\"justify\"> El &ldquo;efecto Montilla&rdquo; puede terminar pues siendo un boomerang de ida y vuelta, que acabe salt&aacute;ndoles los dientes a sus promotores.  <\/p>\n<p> &nbsp; <\/p>\n<p> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Publicado originalmente en Izaronews, junio 2006 Dicen que en pol&iacute;tica los adversarios de uno se clasifican en enemigos, enemigos irreconciliables, y compa&ntilde;eros de partido. 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