{"id":269,"date":"2006-08-01T00:00:00","date_gmt":"2006-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/joaquimdiario.pisa-bcn.net\/?p=269"},"modified":"2006-08-01T00:00:00","modified_gmt":"2006-08-01T00:00:00","slug":"john-le-carre-explica-el-mundo-despues-del-11-s","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joaquimdiario.es\/?p=269","title":{"rendered":"John Le Carr\u00e9 explica el mundo despu\u00e9s del 11-S"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"> <em>&quot;Amigos absolutos&quot; (novela), de John le Carr&eacute;<br \/> 463 p&aacute;g., Editorial Plaza y Jan&eacute;s<br \/> Barcelona, 2004.<\/em> <\/p>\n<p align=\"justify\"> John Le Carr&eacute; es el pseud&oacute;nimo bajo el que escribe el novelista ingl&eacute;s David Cornwell. En su juventud, y antes de convertirse en un autor de &eacute;xito y, probablemente, en el mejor escritor vivo en lengua inglesa, Cornwell o Le Carr&eacute; trabaj&oacute; en los servicios secretos brit&aacute;nicos, el &quot;Circus&quot; en la jerga de &eacute;se mundo.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> La evoluci&oacute;n ideol&oacute;gica de Le Carr&eacute; le ha llevado desde esos inicios esencialmente conservadores aunque inteligentemente esc&eacute;pticos, a posturas progresivamente m&aacute;s a la izquierda y comprometidas con la realidad. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Le Carr&eacute; ha sido una de las voces m&aacute;s cr&iacute;ticas en Gran Breta&ntilde;a contra la globalizaci&oacute;n y sus consecuencias, denunciando con fuerza el militarismo hegemonista estadounidense y la invasi&oacute;n de Irak, habi&eacute;ndose manifestado especialmente duro con el papel subordinado que juega el gobierno de su pa&iacute;s en relaci&oacute;n con los EEUU.  <\/p>\n<p>  <!--more--> A principios de los a&ntilde;os sesenta, en plena Guerra Fr&iacute;a y a poco de abandonar voluntariamente el Circus, Le Carr&eacute; public&oacute; su primera novela, &quot;El esp&iacute;a que volvi&oacute; del fr&iacute;o&quot;, un relato que exploraba el trasfondo de la Guerra Fr&iacute;a y, en definitiva, del sucio juego que se llevaban entre manos las superpotencias para garantizarse la hegemon&iacute;a sobre los pedazos de una Europa descuartizada y repartida en zonas. &Eacute;ste y otros de sus libros han sido llevados al cine.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> A &quot;El esp&iacute;a que volvi&oacute; del fr&iacute;o&quot; siguieron muchas otras novelas, la mayor&iacute;a agrupadas en el ciclo protagonizado por George Smiley: entre otras, &quot;La gente de Smiley &quot;, &quot;El honorable colegial&quot;, &quot;En una peque&ntilde;a ciudad de Alemania&quot;, y sobre todo, &quot;El topo&quot;, en la que narra la infiltraci&oacute;n de los sovi&eacute;ticos en los servicios secretos brit&aacute;nicos, novela que alcanz&oacute; una enorme popularidad gracias a la serie que la BBC rod&oacute; sobre ella y que protagoniz&oacute; Alec Guiness en el papel del jefe Smiley.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> Finalizada la Guerra Fr&iacute;a con la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, John Le Carr&eacute; comenz&oacute; a escribir sobre el convulso mundo contempor&aacute;neo, avanz&aacute;ndose con sorprendente clarividencia a hechos y situaciones de las cuales hemos tenido informaci&oacute;n, generalmente parcial, muy a posteriori. A modo de recapitulaci&oacute;n public&oacute; &quot;El peregrino secreto&quot;, colecci&oacute;n de relatos breves que explicaban como hab&iacute;a llegado a ser inevitable el desplome pol&iacute;tico y social de la Europa del Este; &quot;La Casa Rusia&quot; (en la jerga del espionaje brit&aacute;nico &eacute;se es el nombre coloquial asignado a la secci&oacute;n encargada de vigilar a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica), expon&iacute;a el n&uacute;cleo real de problemas que motivaron el hundimiento de la URSS meses antes de producirse &eacute;ste (de esta novela se realiz&oacute; una excelente versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica protagonizada por Sean Connery, Michelle Pfeiffer y Klaus Mar&iacute;a Brandauer, rodada en escenarios naturales de Mosc&uacute; y San Petersburgo); &quot;Single &amp; Single&quot; se avanz&oacute; en a&ntilde;os al conflicto de Chechenia y explicaba sus ra&iacute;ces; &quot;El jardinero fiel&quot;, por &uacute;ltimo, describe minuciosamente c&oacute;mo las multinacionales farmac&eacute;uticas utilizan los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres de &Aacute;frica para experimentar en sus poblaciones medicamentos que, una vez probados, ser&aacute;n vendidos en Europa y Am&eacute;rica, y c&oacute;mo para proteger sus intereses econ&oacute;micos esos mismos fabricantes de medicamentos son capaces de llegar al asesinato de activistas contrarios a ellos. <\/p>\n<p align=\"justify\"> El mundo de los esp&iacute;as que John Le Carr&eacute; describe nada tiene que ver con aqu&eacute;l en el que se desenvuelven los James Bond y similares. En las novelas de Le Carr&eacute; los esp&iacute;as son funcionarios p&uacute;blicos grises, con vidas privadas bastante planas y llenas de problemas comunes, cuyas ambiciones suelen pasar por ascensos en general reservados a los m&aacute;s ineptos, y cuya &uacute;nica oportunidad de mejorar sus ingresos suele pasar por trabajar como agente doble o triple. En ese mundo se mata muy poco, porque matar es en general innecesario para su trabajo y suele acabar provocando problemas pol&iacute;ticos graves; adem&aacute;s, las solidaridades subterr&aacute;neas a uno y otro lado de la trinchera muchas veces pesan m&aacute;s que las supuestas lealtades a una bandera o a unas ideas. Relativismo, decepci&oacute;n y cansancio, son caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas de los personajes de John Le Carr&eacute;.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> En casi todas sus novelas suelen aparecer aunque sea brevemente &quot;los primos&quot;, que es la manera en que los agentes brit&aacute;nicos se refieren a los miembros de las agencias estadounidenses, singularmente de la CIA. Le Carr&eacute; dibuja a &quot;los primos&quot; como tipos fan&aacute;ticos, incomprensibles, obsesos e infantiles: desprecian y humillan a sus aliados y odian sin respiro a sus enemigos, est&aacute;n pose&iacute;dos por el demonio de la tecnolog&iacute;a de &uacute;ltima generaci&oacute;n y, sobre todo, funcionan seg&uacute;n c&oacute;digos mentales alienados y b&aacute;sicamente est&uacute;pidos. A partir de 1989 el mundo es suyo, y se pasean por &eacute;l como el cowboy fanfarr&oacute;n por el &quot;saloon&quot;,  <\/p>\n<p align=\"justify\"> En 2003 John Le Carr&eacute; public&oacute; su por ahora &uacute;ltima novela, &quot;Amigos absolutos&quot;. Apareci&oacute; traducida al castellano un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, en abril de 2004, apenas un mes despu&eacute;s del 11-M. Entonces, todo (el 11-S, la invasi&oacute;n de Irak, el 11-M) era demasiado reciente, y por eso la novela pas&oacute; relativamente desapercibida. Transcurrido alg&uacute;n tiempo de esos sucesos, y en la medida en que ciertas verdades comienzan a abrirse paso en los pocos medios de comunicaci&oacute;n no serviles con el Imperio o sus lacayos, &quot;Amigos absolutos&quot; comienza a adquirir todo su valor como libro casi testimonial, de intensa denuncia de mentiras y silencios, y todo ello sin perder un &aacute;pice de la calidad de una escritura que va ganando grados con los a&ntilde;os y acentuando su elegancia, iron&iacute;a y una cierta tristeza muy anglosajona; porque John Le Carr&eacute; es, por encima de todas las cosas, un escritor ingl&eacute;s de los pies a la cabeza. <\/p>\n<p align=\"justify\"> Desde el punto de vista de la t&eacute;cnica narrativa, Le Carr&eacute; va tejiendo un tapiz no lineal, en el que mediante flash-backs va encajando piezas que iluminan el hilo de la trama que se desarrolla en presente. Al progresar en la lectura y llegar al momento actual en tiempo narrativo, uno va entendiendo el porqu&eacute; de las aparentes extravagancias que est&aacute;n ocurriendo no ya en la novela sino en su propio alrededor en estos primeros d&iacute;as del tercer milenio, y empieza a intuir, sobrecogido, cu&aacute;l puede ser el origen en la ficci&oacute;n (y en la realidad). <\/p>\n<p align=\"justify\"> En s&iacute;ntesis, lo que cuenta &quot;Amigos absolutos&quot; es lo que dentro de cien a&ntilde;os explicar&aacute;n los manuales de historia en relaci&oacute;n con lo que est&aacute; ocurriendo en el mundo a partir de 2001. <\/p>\n<p align=\"justify\"> Los protagonistas de &quot;Amigos absolutos&quot;, Ted Mundy y Sasha, fueron dos muchachos que en el Berl&iacute;n estudiantil de mediados de los sesenta vivieron el sue&ntilde;o de una revoluci&oacute;n libertaria, gozosa y un poco gamberra; all&iacute; compartieron lecturas, barricadas y amantes, y forjaron una amistad que durar&aacute; tanto como sus vidas. En los a&ntilde;os setenta, Ted, el hijo de un militar colonial ingl&eacute;s borracho y arrasado por la vida, se convertir&aacute; en agente del espionaje brit&aacute;nico; Sasha, el alem&aacute;n, hijo de un pastor protestante filonazi, trabajar&aacute; para la c&eacute;lebre Stasi, el espionaje de la RDA, la Alemania comunista. Hasta finales de los ochenta, Ted y Sasha tendr&aacute;n en com&uacute;n un secreto y una serie de extra&ntilde;as reuniones por toda la Europa Oriental, en las que los reproches mutuos y la profundizaci&oacute;n de su amistad ir&aacute;n de la mano. Con la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n (extraordinario el pasaje en que Ted ve en televisi&oacute;n el derribo del Muro, y comienza a pensarse a s&iacute; mismo como alguien que ha perdido no solo su empleo sino la propia gasolina vital que le ha mantenido en marcha durante a&ntilde;os), los dos amigos quedar&aacute;n sin trabajo y sin m&aacute;s noticias el uno del otro que las cartas que ocasionalmente Sasha le env&iacute;a a Mundy y que &eacute;ste nunca lee. <\/p>\n<p align=\"justify\"> Llega el nuevo milenio, ocurre el 11-S, y Sasha reaparece de s&uacute;bito en la vida de Ted Mundy, ofreci&eacute;ndole participar como ganador seguro en el Gran Juego que ambos so&ntilde;aran en Berl&iacute;n cuando eran j&oacute;venes y felices: el juego de la liberaci&oacute;n garantizada y casi inmediata de la Humanidad y, ya puestos, tambi&eacute;n la liquidaci&oacute;n de las deudas que Ted Mundy mantiene con su banco.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> De hecho es ah&iacute; donde comienza la novela. A partir de la reaparici&oacute;n de Sasha el hilo narrativo ir&aacute; retomando el pasado para progresar fatalmente hacia un desenlace inevitable y tr&aacute;gico, que vendr&aacute; a confirmar al lector algo cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de ocultar: la personalidad de los famosos &quot;autores intelectuales&quot; de atentados como el 11-S y el 11-M, que a la postre resultan ser los mismos, naturalmente, que manejan ese circo lleno de fieras y payasos que se ha dado en llamar &quot;terrorismo isl&aacute;mico&quot; y tambi&eacute;n su correlato, &quot;la Cruzada internacional contra el terrorismo isl&aacute;mico&quot;. En suma, qu&eacute; gentes han organizado la funci&oacute;n y a favor de qu&eacute; intereses se ha montado &eacute;sta. <\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando lean las &uacute;ltimas 20 p&aacute;ginas de &quot;Amigos absolutos&quot;, inevitablemente les vendr&aacute; a la memoria el supuesto suicidio colectivo de los terroristas presuntamente responsables del 11-M en un piso de Legan&eacute;s; piensen entonces que John Le Carr&eacute; public&oacute; esta novela en ingl&eacute;s&hellip;&iexcl;un a&ntilde;o antes de ese suceso!. Y qu&iacute;tense el sombrero en honor suyo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&quot;Amigos absolutos&quot; (novela), de John le Carr&eacute; 463 p&aacute;g., Editorial Plaza y Jan&eacute;s Barcelona, 2004. John Le Carr&eacute; es el pseud&oacute;nimo bajo el que escribe el novelista ingl&eacute;s David Cornwell. 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