{"id":275,"date":"2006-08-01T00:00:00","date_gmt":"2006-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/joaquimdiario.pisa-bcn.net\/?p=275"},"modified":"2006-08-01T00:00:00","modified_gmt":"2006-08-01T00:00:00","slug":"la-habana-tiene-rey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joaquimdiario.es\/?p=275","title":{"rendered":"La Habana tiene Rey"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"> <em>&quot;El Rey de la Habana&quot;, de Pedro Juan Guti&eacute;rrez (novela)<br \/> 218 p&aacute;g. Editorial Anagrama, Barcelona, 2004<\/em> <\/p>\n<p align=\"justify\"> Pedro Juan Guti&eacute;rrez es uno de los j&oacute;venes novelistas cubanos empe&ntilde;ados en mostrar la realidad social de su pa&iacute;s. Su prosa es dura y seca, cruda como el entorno en el que se desenvuelven sus personajes: esa Habana Vieja que se cae a pedazos arrastrando con ella vidas irremediablemente arruinadas por la pobreza, el alcohol y la frustraci&oacute;n sistem&aacute;tica de toda esperanza.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> El &quot;Rey de la Habana&quot; es la cr&oacute;nica del deambular de un buscavidas apenas adolescente. Reynaldo &ndash;el Rey de la Habana, como se hace llamar- es un mulato sin oficio ni beneficio, empe&ntilde;ado en la lucha por la supervivencia diaria. Sus idas y venidas resumen las de tanta gente que malvive jineteando (prostituy&eacute;ndose), proyectando irrisorios &quot;business&quot; (trapicheos), o ya sin otro recurso, rebuscando directamente en las basuras de los hoteles tur&iacute;sticos. <\/p>\n<p>  <!--more--> Lo sobrecogedor de &quot;El Rey de la Habana&quot; es que la novela, lejos de ser el retrato de un pu&ntilde;ado de marginales, de asociales desestructurados en los m&aacute;rgenes de una sociedad &quot;normal&quot;, es por contra el reflejo fiel del modo de vida real de la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n cubana, al menos de la habanera. Quien haya pasado unos d&iacute;as recorriendo los barrios viejos de La Habana sabe que Pedro Juan Guti&eacute;rrez no inventa; sus personajes y el estilo de vida que arrastran son perfectamente reconocibles, como lo son las calles, los solares, y los inmuebles derruidos y superpoblados por los que se mueven, y que Guti&eacute;rrez describe con prosa cortante e incisiva.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> En el &quot;reino&quot; de Reynaldo, los d&iacute;as se estiran y se encogen, a veces son interminables y otros vuelan en un soplo. El aburrimiento, la vagancia y el fatalismo dominan, y los peque&ntilde;os golpes de suerte suelen ser preludio de momentos peores. El sexo es el &uacute;nico juguete gratis, y de &eacute;l se hace un uso compulsivo y promiscuo. <\/p>\n<p align=\"justify\"> De fondo, el fracaso y la decrepitud de un r&eacute;gimen, el castrista, tan reducido a nada que casi parece no existir. La gente que aparece en &quot;El Rey de la Habana&quot; ni siquiera culpa a sus gobernantes de sus desdichas particulares ni de la tremenda quiebra colectiva: est&aacute;n demasiado ocupados en lograr sobrevivir un d&iacute;a m&aacute;s.  <\/p>\n<p align=\"justify\"> En suma, una novela de un realismo sucio, bronco y &aacute;cido como la realidad misma que describe. Quienes conocemos Cuba directamente sabemos que en este caso la ficci&oacute;n es casi un documento antropol&oacute;gico. Eso s&iacute;, &quot;El Rey de la Habana&quot; no es una novela apta para ingenuos. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&quot;El Rey de la Habana&quot;, de Pedro Juan Guti&eacute;rrez (novela) 218 p&aacute;g. Editorial Anagrama, Barcelona, 2004 Pedro Juan Guti&eacute;rrez es uno de los j&oacute;venes novelistas cubanos empe&ntilde;ados en mostrar la realidad social de su pa&iacute;s. 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