{"id":44,"date":"2006-06-25T12:05:58","date_gmt":"2006-06-25T12:05:58","guid":{"rendered":"http:\/\/joaquimdiario.pisa-bcn.net\/?p=44"},"modified":"2006-06-25T12:05:58","modified_gmt":"2006-06-25T12:05:58","slug":"jules-verne-y-hans-christian-andersen-centenarios-de-dos-grandes-escritores-socialistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joaquimdiario.es\/?p=44","title":{"rendered":"Jules Verne y Hans Christian Andersen: centenarios de dos grandes escritores socialistas"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Entre las celebraciones culturales que han ido salpicando este 2005, se cuentan los centenarios de dos figuras destacadas de la literatura universal de todos los tiempos. Los dos tienen en com&uacute;n que sus respectivas obras contin&uacute;an plenamente vigentes y son especialmente apreciadas por los m&aacute;s j&oacute;venes, a pesar de ser hijos del siglo XIX. Adem&aacute;s, ambos profesaron ideas socialistas, y en sus respectivos pa&iacute;ses son considerados hoy d&iacute;a como verdaderos s&iacute;mbolos nacionales. Se trata de Jules Verne y de Hans Christian Andersen.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Algo m&aacute;s que tienen en com&uacute;n, por cierto, Verne y Andersen es el modo en que en sus centenarios han pasado en Espa&ntilde;a desapercibidos y casi hu&eacute;rfanos de actos oficiales, a pesar de que el primero tiene en este pa&iacute;s y desde hace mucho tiempo su m&aacute;s importante contingente de lectores despu&eacute;s de Francia, y que el segundo, un enamorado de Espa&ntilde;a, escribiera un delicioso libro de viajes por el pa&iacute;s que todav&iacute;a puede encontrarse en algunas librer&iacute;as.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Jules Verne (o Julio Verne, como se le conoce popularmente en Espa&ntilde;a y en la Am&eacute;rica hispana), naci&oacute; en Nantes, Francia, en 1828 y falleci&oacute; en Amiens en 1905. Conmemoramos pues el centenario de su fallecimiento. Como personaje y como literato, Verne es probablemente uno de los arquetipos m&aacute;s depurados de los escritores del siglo XIX. Apasionado por la geograf&iacute;a, los viajes y la ciencia, Julio Verne fue un trabajador incansable que nos leg&oacute; docenas de novelas. En ellas se retrata a la perfecci&oacute;n c&oacute;mo se fue completando el descubrimiento del mundo a lo largo del siglo XIX (los Polos, Africa, las islas del Pac&iacute;fico&#8230;), y c&oacute;mo la Revoluci&oacute;n Industrial y los avances de la tecnolog&iacute;a iban transformando el presente y preparaban un futuro insospechado para sus contempor&aacute;neos, futuro que Verne intuy&oacute; desde su primera novela (que curiosamente ha sido la &uacute;ltima en publicarse, casi un siglo despu&eacute;s de su muerte): &ldquo;Par&iacute;s en el siglo XX&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Lo curioso del caso es que Verne apenas sali&oacute; de la ciudad de Amiens, a la que se traslad&oacute; despu&eacute;s de casarse y donde residi&oacute; hasta su muerte, salvo durante un breve per&iacute;odo de su vida, entre 1879 y 1886, cuando se compr&oacute; un peque&ntilde;o yate y viaj&oacute; por el Medit&eacute;rr&aacute;neo, el mar del Norte y el B&aacute;ltico, y tambi&eacute;n por Gran Breta&ntilde;a e Irlanda. Todos sus conocimientos los alleg&oacute; en la biblioteca p&uacute;blica local, de la cual al parecer llegaron a darle las llaves para que cerrara &eacute;l mismo por las noches cuando decidiera marcharse. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>En cada una de las novelas de Julio Verne hay un potente trabajo previo de documentaci&oacute;n, que le permit&iacute;a escribir con soltura acerca de logros cient&iacute;ficos de su &eacute;poca y pronosticar otros que no aparecer&iacute;an sino en el siglo XX. Cohetes espaciales, submarinos, helic&oacute;pteros, misiles dirigidos e im&aacute;genes en movimiento, poblaron sus novelas antes de que fueran siquiera so&ntilde;ados por otros.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Hijo de un abogado provinciano, cat&oacute;lico y reaccionario, Verne evolucion&oacute; r&aacute;pidamente desde el conservadurismo de su juventud hacia posiciones pol&iacute;ticas propias de un socialista ut&oacute;pico &ndash;en la definici&oacute;n acad&eacute;mica del t&eacute;rmino-, en coherencia con su entusiasmo por la idea del progreso indefinido y los avances t&eacute;cnicos y cient&iacute;ficos, y en sinton&iacute;a con las concepciones m&aacute;s avanzadas del positivismo burgu&eacute;s del XIX; incluso parece que hacia el final de su vida defendi&oacute; posiciones propias del socialismo revolucionario. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Por lo dem&aacute;s, en muchas de sus obras se puede constatar una fuerte simpat&iacute;a por las minor&iacute;as y los pueblos oprimidos, y en general, por todos aquellos que en su tiempo luchaban por la libertad. Verne fue, por ejemplo, admirador de Abraham Lincoln y defensor de la causa de los Estados del Norte durante la guerra de Secesi&oacute;n; el arranque de &ldquo;La isla misteriosa&rdquo; es precisamente la fuga en globo de un grupo de prisioneros nordistas &ndash;que protagonizar&aacute;n la novela como casi &uacute;nicos personajes- desde un campo de detenci&oacute;n confederado. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Mi relaci&oacute;n con Julio Verne comenz&oacute; muy pronto. De hecho, &ldquo;20.000 leguas de viaje submarino&rdquo; fue el segundo libro que le&iacute; en mi vida, a los cinco a&ntilde;os (el primero fue &ldquo;Ben Hur&rdquo;, y me lo regalaron junto con la novela de Verne; a&uacute;n conservo ambos). Era una edici&oacute;n para ni&ntilde;os, resumida, ilustrada con unas estupendas l&aacute;minas a una tinta, y publicada en los a&ntilde;os cincuenta. A partir de ah&iacute; y en los a&ntilde;os siguientes devor&eacute; los t&iacute;tulos de Verne publicados por Editorial Molino: &ldquo;Dos a&ntilde;os de vacaciones&rdquo;, &ldquo;La isla misteriosa&rdquo;, &ldquo;El secreto de Wilhem Storitz&rdquo;, &ldquo;Los hijos del capit&aacute;n Grant&rdquo;, &ldquo;Miguel Strogoff&rdquo;, &ldquo;Cinco semanas en globo&rdquo;, &ldquo;Las aventuras del capit&aacute;n Hatteras&rdquo;, &ldquo;Las tribulaciones de un chino en la China&rdquo;, y otros t&iacute;tulos que no he vuelto a leer desde la adolescencia pero cuyos ejemplares conservo con cari&ntilde;o. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Haciendo una selecci&oacute;n personal, destacar&iacute;a &ldquo;La isla misteriosa&rdquo; como la novela de Verne que m&aacute;s me impact&oacute; (en ella se construye una peque&ntilde;a sociedad igualitaria basada en la amistad y el trabajo, y finalizan las aventuras del capit&aacute;n Nemo y su Nautilus); &ldquo;Las aventuras del capit&aacute;n Hatteras&rdquo; (la lucha enfebrecida de un marino por encontrar el m&iacute;tico paso del Norte), como la m&aacute;s inquietante de todas las que le&iacute;; &ldquo;Los hijos del capit&aacute;n Grant&rdquo; (esa vuelta al mundo a todo lujo en pos de una buena causa), como la que me hubiera gustado vivir en persona; y &ldquo;La misi&oacute;n Barsac&rdquo; (una alucinante anticipaci&oacute;n del nazismo), que fue la que me descubri&oacute; por vez primera la maldad humana como una realidad dolorosa y de enorme potencia. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>El escritor dan&eacute;s Hans Christian Andersen naci&oacute; en Odense, 1805, y muri&oacute; en Copenhague en 1875. Estamos celebrando, por tanto, el bicentenario de su natalicio, que se produjo en el seno de una familia muy pobre y con numerosos problemas de todo tipo. Las dificultades que vivi&oacute; en su infancia marcaron a Andersen para siempre, e hicieron de &eacute;l un socialista convencido. Su padre fue zapatero remend&oacute;n, y al parecer ten&iacute;a una concepci&oacute;n roussoniana de la sociedad y las relaciones humanas; fue &eacute;l quien introdujo al ni&ntilde;o Hans Christian en el mundo de los cuentos trasmitidos por tradici&oacute;n oral, y tambi&eacute;n en la lectura de cl&aacute;sicos como &ldquo;las mil y una noches&rdquo;. Fallecido su padre a los 34 a&ntilde;os, su madre, una mujer zafia e inculta, se cas&oacute; con otro zapatero y puso pronto a trabajar a su hijo en una f&aacute;brica textil. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Tras la muerte de su madre, y teniendo s&oacute;lo 14 a&ntilde;os, Andersen abandona su ciudad natal y va a Copenhague, buscando introducirse en el mundo del teatro, que le atra&iacute;a desde muy ni&ntilde;o. En la capital danesa Hans Christian pas&oacute; fr&iacute;o y hambre, trabaj&oacute; en mil oficios y finalmente consigui&oacute; una beca para asistir a una escuela. En esa &eacute;poca de formaci&oacute;n comenz&oacute; a escribir cuentos que luego le&iacute;a a los ni&ntilde;os, y se desarroll&oacute; en el su fuerte vocaci&oacute;n de escritor. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>El &eacute;xito le acompa&ntilde;&oacute; pronto de tal manera, que en vida se hizo inmensamente popular en toda Europa. Su f&oacute;rmula al escribir se basaba en combinar sabiamente tradici&oacute;n oral y un tratamiento literario de gran calidad; su p&uacute;blico seguidor se hall&oacute; desde el principio tanto entre los salones de reyes e intelectuales como en los barrios m&aacute;s pobres de su pa&iacute;s primero, y luego de todo el continente europeo. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>En los cuentos de H. C. Andersen se a&uacute;nan una ternura limpia y emocionante pero nada edulcorada, y una fuerte carga de cr&iacute;tica social que desvela las injusticias del mundo que le toc&oacute; vivir y que, por desgracia, siguen perviviendo en toda su crudeza: en &ldquo;El patito feo&rdquo;, por ejemplo, parece que Andersen reflej&oacute; su propia experiencia de ni&ntilde;o pobre, feo y desgarbado; el &ldquo;soldadito de plomo&rdquo; narra la maravillosa historia de amor entre el soldadito discapacitado y la bella bailarina; en &ldquo;El traje nuevo del emperador&rdquo;, arremete contra el Poder y sobre todo contra sus serviles lacayos; pero es quiz&aacute; &ldquo;La peque&ntilde;a cerillera&rdquo; el cuento que mejor expresa el mundo interior de Andersen, su amor por los pobres y los indefensos y su ferocidad contra esa misma &ldquo;alta sociedad&rdquo; que, rendida por el talento del escritor, le abri&oacute; a &eacute;l sus puertas de par en par, pero permit&iacute;a al tiempo que los ni&ntilde;os de las clases &ldquo;bajas&rdquo; murieran de fr&iacute;o en la calle.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>La grandeza humana de Verne y Andersen es pues, como m&iacute;nimo, igual a su grandeza como escritores. Ambos fueron dos socialistas que con su pluma y sus ideas han contribuido a construir el imaginario de tantos lectores, a los que sin duda sus libros adem&aacute;s de entretenernos tambi&eacute;n nos hicieron mejores; me atrever&iacute;a a decir que en el futuro ambos seguir&aacute;n jugando ese mismo papel por mucho tiempo en relaci&oacute;n a los lectores infantiles y juveniles de las generaciones venideras. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre las celebraciones culturales que han ido salpicando este 2005, se cuentan los centenarios de dos figuras destacadas de la literatura universal de todos los tiempos. Los dos tienen en com&uacute;n que sus respectivas obras contin&uacute;an plenamente vigentes y son especialmente apreciadas por los m&aacute;s j&oacute;venes, a pesar de ser hijos del siglo XIX. Adem&aacute;s,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-44","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-c45-hits-culturales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/44","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=44"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/44\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=44"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=44"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/joaquimdiario.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=44"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}