{"id":96,"date":"2006-07-09T14:30:37","date_gmt":"2006-07-09T14:30:37","guid":{"rendered":"http:\/\/joaquimdiario.pisa-bcn.net\/?p=96"},"modified":"2006-07-09T14:30:37","modified_gmt":"2006-07-09T14:30:37","slug":"que-conmemoramos-realmente-los-catalanes-el-11-de-septiembre-1-los-hechos-historicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joaquimdiario.es\/?p=96","title":{"rendered":"Qu\u00e9 conmemoramos realmente los catalanes el 11 de septiembre (1). Los hechos hist\u00f3ricos"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><span><em>Publicado originalmente en septiembre de 2004 en SIN PERMISO. Corregido en septiembre de 2005<\/em> <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>El 11 de septiembre rememora el fin de un conflicto din&aacute;stico que asol&oacute; Europa a principios nada menos que del siglo XVIII: es decir, hace trescientos a&ntilde;os. Tras m&aacute;s de un a&ntilde;o de asedio, el 11 de septiembre de 1714 el ej&eacute;rcito franco-castellano comandado por el duque de Brunswick tom&oacute; al asalto Barcelona, defendida por las milicias de los gremios, algunos militares austracistas y unos pocos &quot;voluntarios&quot; extranjeros atrapados por el bloqueo.<\/span><\/p>\n<p><\/span> <!--more--> <span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial\"><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>La ca&iacute;da de Barcelona en 1714 represent&oacute; el &uacute;ltimo acto de un conflicto de poder a escala continental. La lucha dividi&oacute; a las grandes potencias de la &eacute;poca en dos bloques, dispuesto cada uno de ellos a subrrogar el trono de una vieja potencia en decadencia en beneficio del respectivo testaferro, austr&iacute;aco uno y franc&eacute;s el otro. El conflicto dur&oacute; de 1700 a 1713, y en Catalunya tuvo car&aacute;cter de guerra civil entre &laquo;botiflers&raquo; y &laquo;maulets&raquo;, es decir, entre felipistas y austracistas. En 1713 las potencias europeas firman la paz de Utrech, se reparten los despojos imperiales espa&ntilde;oles en Europa y abandonan a su suerte a los austracistas catalanes. En realidad, desde que en 1711 caen Girona y Cardona, la guerra en Catalunya est&aacute; perdida para los austracistas; pronto Barcelona comienza a sufrir un duro cerco y es sometida a bloqueo mar&iacute;timo total, careciendo adem&aacute;s de apoyo exterior. Los sitiados no pueden albergar esperanza alguna de recibir ayuda y menos a&uacute;n, de vencer.<\/p>\n<p>Y a pesar de ello, cuando las voluntades flaquean, un golpe de Estado a finales de 1713 lleva al poder en la ciudad sitiada al partido de la Guerra, dirigido por curas fan&aacute;ticos miembros del sector eclesi&aacute;stico de la Junta de los Tres Brazos. Se establece una dictadura que subordina a los otros dos Brazos, el aristocr&aacute;tico y el militar; el pueblo naturalmente, no cuenta para nada. A partir de ah&iacute; la figura mesi&aacute;nica de Rafael Casanova impondr&aacute; una concepci&oacute;n numantina de la resistencia, cada vez m&aacute;s alejada de lo razonable desde el punto de vista militar. En las semanas anteriores al asalto final, menudean los incidentes entre una poblaci&oacute;n hambrienta y harta de la matanza y los dirigentes de la defensa, impert&eacute;rritos ante las reclamaciones populares. Una manifestaci&oacute;n de mujeres es reprimida por las milicias gremiales. El mando militar final lo asumir&aacute; Villarroel, militar profesional, asturiano y castellanohablante (Rafael Casanova est&aacute; quiz&aacute; herido y con seguridad escondido; hasta 1719 se har&aacute; pasar por muerto). Cuando por fin los atacantes penetran en la ciudad, los responsables de la defensa pactan la rendici&oacute;n, apresur&aacute;ndose a pedir a los ocupantes que tomen el control de las calles antes de que anochezca &laquo;para evitar que el populacho cometa desmanes aprovechando la oscuridad&raquo;; tal era la confianza que ten&iacute;an en los ciudadanos a los que hab&iacute;an obligado a sacrificarse de semejante manera.<\/p>\n<p>Contra la visi&oacute;n rom&aacute;ntica y falsaria de los hechos que comenz&oacute; a crearse y difundirse a mediados del siglo XIX, ni esa fue una &laquo;guerra nacional&raquo; (sencillamente, no exist&iacute;an todav&iacute;a naciones, y ni siquiera hab&iacute;a sido creado el concepto pol&iacute;tico\/jur&iacute;dico para definirlas), ni el pueblo de Catalunya tom&oacute; partido fervorosamente por uno de los bandos. Durante el sitio de Barcelona, por ejemplo, los pueblos del Pla de Barcelona no s&oacute;lo acogieron sin problemas a las tropas sitiadoras, sino que los campesinos hicieron ping&uuml;es negocios con ellas. Entre la aristocracia rural y el patriciado urbano, los cambios de bando seg&uacute;n evolucionara la marcha de la guerra fueron continuos. Por ejemplo, el se&ntilde;or de Horta, una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n a las puertas de Barcelona, antiguo austracista, acogi&oacute; en su casa a Felipe V durante una visita del pretendiente franc&eacute;s al cerco, y vio confirmados por &eacute;ste todos los privilegios que en su d&iacute;a le otorgara el pretendiente austracista y a&uacute;n aumentados con otros nuevos que le concedi&oacute; el Borb&oacute;n, muy satisfecho por su hospitalidad.<\/p>\n<p>En lo que hace a leyes, lo que Catalunya perdi&oacute; tras la guerra y sobre todo con el Decreto de Nueva Planta (base de construcci&oacute;n del nuevo estado borb&oacute;nico), no tiene nada que ver con derechos individuales ni colectivos en sentido moderno; todo ese conjunto multiforme y a veces contradictorio de fueros, usos y privilegios de origen medieval que derog&oacute; la Nueva Planta no conformaban un derecho global de gentes sino un prolijo cat&aacute;logo de prerrogativas, exenciones y regal&iacute;as de clases y estamentos. El nuevo estado hac&iacute;a tabla rasa de todo eso y a efectos fiscales convert&iacute;a a todos sus habitantes en s&uacute;bditos por igual, y por tanto en sujetos individualizados de exacciones tributarias. Para las clases populares, ser objeto de atenci&oacute;n por el fisco no era ninguna novedad, pero para las clases privilegiadas, s&iacute;: nunca antes los poderosos hab&iacute;an pagado impuestos, porque precisamente para evitarlo exist&iacute;a todo el edificio fuerista. De ah&iacute; la a&ntilde;oranza entre esas clases por el &quot;viejo orden de las cosas&quot; anterior a la &eacute;poca borb&oacute;nica.<\/p>\n<p>En definitiva, la Nueva Planta acab&oacute; con los restos de la sociedad medieval. La nueva legislaci&oacute;n sent&oacute; las bases que permitieron la gradual introducci&oacute;n del modo de producci&oacute;n capitalista, su triunfo sobre formas productivas periclitadas y un remedo de Revoluci&oacute;n Industrial a mediados del siglo XIX.<\/p>\n<p>A corto plazo, favoreci&oacute; la expansi&oacute;n del comercio peninsular y tambi&eacute;n con Ultramar. En ese sentido, medidas de la Nueva Planta como la desaparici&oacute;n de las fronteras aduaneras internas existentes no ya entre antiguos reinos medievales sino entre los distintos estados que compon&iacute;an cada uno de ellos, impulsaron el desarrollo econ&oacute;mico catal&aacute;n, abri&eacute;ndole un vasto mercado peninsular y cimentando as&iacute; la recuperaci&oacute;n que experimenta el pa&iacute;s tras una decadencia de siglos.<\/p>\n<p>Pol&iacute;tica y administrativamente, la concepci&oacute;n centralizadora de la Nueva Planta se corresponde obviamente con el esp&iacute;ritu absolutista de la &eacute;poca, pero no parece que hayan sido muchas las resistencias populares ante la destrucci&oacute;n del entremado estamental que hab&iacute;an soportado desde la &eacute;poca altomedieval. S&oacute;lo el clero y los sectores despose&iacute;dos de la nobleza alimentar&aacute;n una llama de rebeld&iacute;a que se apagar&aacute; r&aacute;pidamente; la represi&oacute;n ser&aacute; muy focalizada, y en nada comparable a la inaugurada en 1939 (que s&iacute; fue dirigida casi en exclusiva contra las clases populares).<\/p>\n<p>La memoria del 11 de septiembre no dej&oacute; entre los barceloneses mayor trauma hist&oacute;rico que otros sucesos similares, como la destrucci&oacute;n de la ciudad por Almanzor en el a&ntilde;o 985 o los asaltos sufridos durante la guerra civil del siglo XV y la Guerra dels Segadors; por desgracia, Barcelona es una ciudad con una larga experiencia en sitios y ataques militares. Mayor lugar en la memoria hist&oacute;rica de los barceloneses ocupa, por reciente y por significado, la entrada de las tropas franquistas en la ciudad la tarde del 26 de enero de 1939.<\/p>\n<p>Ser&aacute; en la &eacute;poca inicial del Romanticismo y luego durante la Renaixen&ccedil;a cuando se crear&aacute; la leyenda actual sobre el sitio de 1714 y sobre otros sucesos entre la Historia y el mito, a partir de la necesidad intelectual de articular un conjunto de referentes que dieran base a la &quot;construcci&oacute;n nacional&quot; iniciada en esos a&ntilde;os. En esa labor destacar&aacute; Mil&agrave; i Fontanals, que llegar&aacute; a escribir literatura a la que despu&eacute;s atribuir&aacute; origen medieval (como la c&eacute;lebre novela &quot;Curial e G&uuml;elfa&quot;, seg&uacute;n ha demostrado una tesis doctoral reciente). En esa &eacute;poca se crean y difunden romances de estilo popular que mitifican diversos hechos hist&oacute;ricos, algunos relacionados directamente con el 11 de septiembre, como el famoso &quot;El Fossar de les Moreres&quot; de Frederic Soler &quot;Pitarra&quot;, del que por cierto a&uacute;n hay gente que cree de buena f&eacute; que fue compuesto en la &eacute;poca del sitio de Barcelona.<\/p>\n<p>La concepci&oacute;n ideologizada actual del 11 de septiembre es pues fruto no de unos hechos hist&oacute;ricos descritos por la historiograf&iacute;a, sino de una afirmaci&oacute;n pol&iacute;tica de car&aacute;cter patri&oacute;tico muy posterior a los sucesos mitificados.<\/p>\n<p>Lo que por otra parte resulta del todo natural, pues los mitos se generan siempre respondiendo a voluntades pol&iacute;ticas, nunca cient&iacute;ficas.<\/span><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;\"><br \/><\/span><\/p>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado originalmente en septiembre de 2004 en SIN PERMISO. 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