{"id":98,"date":"2006-07-09T14:32:29","date_gmt":"2006-07-09T14:32:29","guid":{"rendered":"http:\/\/joaquimdiario.pisa-bcn.net\/?p=98"},"modified":"2006-07-09T14:32:29","modified_gmt":"2006-07-09T14:32:29","slug":"carnaval-y-turismo-de-masas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joaquimdiario.es\/?p=98","title":{"rendered":"Carnaval y turismo de masas"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Todo el a&ntilde;o es Carnaval&quot;, afirma un dicho popular muy antiguo. Y cada d&iacute;a que pasa tiene probablemente m&aacute;s raz&oacute;n, aunque este Carnaval ya no es el Carnaval que fue.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp;<span>En efecto, si la sociedad en que vivimos es, en el peor sentido de la expresi&oacute;n, cada d&iacute;a m&aacute;s carnavalesca, el Carnaval se parece cada vez menos a s&iacute; mismo. En Espa&ntilde;a, vaciado de su substancia original y pasado por las prohibiciones de la &eacute;poca franquista, lo que ha quedado de esta fiesta poco tiene que ver con las celebraciones que arrancaron en la Edad Media y se prolongaron hasta las primeras d&eacute;cadas del siglo XX. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 5pt 0cm; text-align: justify\" class=\"H3\">&nbsp;<\/p>\n<p><\/span> <!--more--> <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>El Carnaval espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo ha devenido una fiesta extra&ntilde;a, escindida en dos tipos de celebraciones, dirigidas cada una de ellas a p&uacute;blicos muy distintos: <\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp; <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Un Carnaval que se celebra en &quot;ciudades especializadas&quot; y que ha dado lugar a la proliferaci&oacute;n de extra&ntilde;os aquelarres-reclamo para el turismo masivo m&aacute;s desaforado &ndash; el basado en el consumo de grandes dosis de alcohol, drogas, y sexo como estimuladores de la juerga-, y que para mayor aberraci&oacute;n, usa y abusa del espacio p&uacute;blico para estas celebraciones. <\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp; <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Y otro muy diferente, una especie de asignatura escolar que se obliga a conocer y practicar a los ni&ntilde;os sin que nadie sepa muy bien porqu&eacute;, y que tiene lugar en los recintos de los colegios. Este otro Carnaval huele a festejo edulcorado y reiventor de &quot;tradiciones&quot; de las que &quot;hacen pa&iacute;s&quot;, todo a mayor gloria de los padres y maestros de los sufridos afectados. En s&iacute; no ofrece mayor inter&eacute;s, al menos en comparaci&oacute;n con el otro, con el &quot;tur&iacute;stico&quot;.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp; <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>Entre los Carnavales como reclamo tur&iacute;stico han adquirido renombre internacional los de Canarias y el de C&aacute;diz. Vistos sus excelentes resultados econ&oacute;micos, el modelo generado no se ha detenido ah&iacute;, y r&aacute;pidamente se ha ido extendiendo por todo el pa&iacute;s; incluso las m&aacute;s gazmo&ntilde;as ciudades castellanas tienen su Carnaval &quot;popular y tradicional&quot;, creado hace una o dos d&eacute;cadas y promocionado cuando no directamente organizado por las Administraciones p&uacute;blicas. Ingrediente fundamental de estas fiestas son los desfiles de carrozas de fantas&iacute;a y de muchachas ense&ntilde;ando la mayor cantidad de piel posible, a pesar de que hace quince d&iacute;as estaba nevando en toda la pen&iacute;nsula.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp; <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>El Carnaval espa&ntilde;ol se presenta pues como una caricatura de los Carnavales de R&iacute;o y de Venecia, a los que pretende emular no tanto en calidad o en espectacularidad, sino sobre todo en resultados econ&oacute;micos. Pero el fen&oacute;meno no se circunscribe a estas celebraciones.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp; <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>En realidad, es la especializaci&oacute;n de Espa&ntilde;a como destino tur&iacute;stico barato en el cual todo es posible (especialmente aquello que suele estar prohibido en los pa&iacute;ses de origen de este turismo masivo de &iacute;nfima categor&iacute;a), la que est&aacute; sembrando la geograf&iacute;a del pa&iacute;s de una red de &quot;puntos negros&quot; en coincidencia con las principales manifestaciones festivas del ciclo anual. Cualquier festividad se aprovecha para que la rueda siga girando: despu&eacute;s del Carnaval vendr&aacute; la Semana Santa, la Feria de Sevilla, San Jos&eacute; en Valencia, los Sanfermines en Pamplona &#8230; excusas para esas grandes concentraciones de masas que buscan en esas fiestas v&aacute;lvulas de escape a existencias anodinas y necesitadas de est&iacute;mulos fuertes; desde hace alg&uacute;n tiempo hay incluso grupos de j&oacute;venes que practican un nomadeo continuo de &quot;fiesta&quot; en &quot;fiesta&quot;, recorriendo la geograf&iacute;a del pa&iacute;s en una especie de peregrinaci&oacute;n permanente.<\/span><\/p>\n<p><span><\/span>&nbsp; <\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"justify\"><span>En conclusi&oacute;n, el Carnaval, una fiesta que anta&ntilde;o permit&iacute;a temporalmente la transgresi&oacute;n y la subversi&oacute;n del orden social constituido (aunque despu&eacute;s de unos d&iacute;as de suelta, todo volviera a la &quot;normalidad&quot; hasta el a&ntilde;o siguiente), ha sido convertido en un elemento (m&aacute;s) propiciador del consumo masivo de ciertos ritos colectivos alienantes, en una sociedad fascinada por las posibilidades autodestructivas de la condici&oacute;n humana.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo el a&ntilde;o es Carnaval&quot;, afirma un dicho popular muy antiguo. 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